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Gaceta Intercultural

Proyecto de comunicación entre culturas desarrollado por voluntarios del Barrio del Pilar, miembros del Movimiento Humanista
Gaceta Intercultural, un proyecto de comunicación del CENTRO HUMANISTA de las CULTURAS BARRIO del PILAR. C/ Ponferrada, 4 local. 28029 Madrid. Tefls. +34 617 722 444, +34 628 792 477, +34 649 154 173. E-mail: proyectoshumanistas@yahoo.es

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Reportaje sobre Bangladesh desde la experiencia de un voluntario bengalí, Jashim, miembro del Movimiento Humanista. Texto: Jussara Valim


Mapa Bangladesh BANGLADESH

 ANGLADESH

Capital: Dhaka
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Idiomas hablados: bengalí e inglés.
Religión: 83% Islamismo, 16% Hindú
Gobierno: Democracia Parlamentaria
Población: 144 millones
Capital: Dhaka

 

Idiomas hablados: bengalí e inglés.

Religión: 83% Islamismo, 16% Hindú

Gobierno: Democracia Parlamentaria

Población: 144 millones

Bangladesh es el país con mayor densidad demográfica del mundo. Aunque en tamaño (144 mil km2) pierda para China (9.5 millones km2), Bangladesh supera al “gigante asiático” en el número de habitantes por kilómetro cuadrado: más de 1000, mientras China apenas supera los 135. Mas allá de su popularidad por las recurrentes inundaciones que asolan al país anualmente durantes las monzones, Bangladesh es un país marcado por una emancipación muy reciente que resultó tras una rebelión que duró nueve meses. Por razones que remontan al imperio colonial británico en Asia, especialmente durante el siglo XIX, Bangladesh fue una provincia de Pakistán desde 1947 hasta el año de 1971, cuando declaró su autonomía.

A pesar de compartir ciertas características como la religión musulmana, Bangladesh (ex Pakistán oriental) albergaba muchas diferencias con la parte occidental de Pakistán. Tanta discordia solo pudo despertar un nacionalismo bengalí que daría lugar a un enfrentamiento entre las dos regiones. Fue precisamente cuando el gobierno Pakistaní declaró el “urdu” como idioma oficial que los bengalís (que hablan el idioma bangla) decidieron que la cuestión idiomática era razón más que suficiente para luchar por su independencia.

 Napalm: inventado en 1942 por los Estados Unidos,
el napalm es también conocido como “agente naranja” y fue considerado durante la Segunda Guerra Mundial como un arma incendiaria mucho más efectiva que la gasolina

La resistencia del ejército paquistaní incluyó ataques aéreos con lanzamiento de napalm contra las villas bengalís. Pero al cabo de esos nueve meses de enfrentamiento, el gobierno de Pakistán no tuvo más remedio que rendirse una vez contra atacado, por el este, por el ejercito hindú y los guerrilleros bengalíes que también atacaban por el norte y, en todos los frentes, por la población civil. Con la victoria bengalí sobre el ejército de Pakistán nace entonces Bangladesh, la “nación de Bengala”.  

Los grandes retos de Bangladesh

Al consultar uno de los indicadores que busca orientar sobre los niveles de desarrollo humano en los distintos países del mundo,  Bangladesh con frecuencia aparece muy por debajo de la mayoría, en la posición 138. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) considera tres variables: la longevidad (esperanza de vida al nacer), la educación (de adultos y la tasa bruta de matriculación primaria, secundaria y terciaria combinada) y la renta per capita (el Producto Interno Bruto calculado en dólares).

Según el informe de la ONU, publicado en el año 2004, Bangladesh ha logrado pocos avances desde su emancipación. Eso significa que su índice todavía está por debajo del valor (0,800) atribuido a todos los países con un alto desarrollo humano. Sin embargo, el IDH de Bangladesh (0,509) denota un desarrollo humano medio, por encima del IDH de Pakistán (0,497) que, a su vez, demuestra un desarrollo humano bajo.

De los 177 países que figuran en esta lista, Noruega es el primero, con el índice de desarrollo humano más alto del mundo (0,956). En el otro extremo está Sierra Leona, con el índice más bajo de todos (0,273).

Pero a parte de los altos porcentajes de analfabetismo (58.9%) o de desnutrición infantil (48%) y de los bajos porcentajes de acceso a Internet (0.15%), de gastos públicos con salud (1.5% del PIB) o de gastos públicos con educación (2.3% del PIB), Bangladesh tiene problemas igualmente graves que no se manifiestan explícitamente en esos números.  

Arsénico – enemigo invisible

Uno de los problemas más inquietantes es el de la contaminación del agua por arsénico, este elemento químico que compone la superficie terrestre en algunas partes del mundo. Es más probable encontrarlo en el agua que fue filtrada por rocas con alto contenido en arsénico, como las rocas sedimentarias y volcánicas.

En algunos casos, las concentraciones de arsénico en aguas subterráneas pueden llegar a 1mg por litro, mientras la Organización Mundial de la Salud advierte que los niveles máximos no deben sobrepasar el 0,01 mg por litro. Dicho de otra manera, la concentración encontrada en los pozos de Bangladesh es cien veces superior a la recomendada.

La llegada tardía de los síntomas que indican una larga exposición al arsénico, la falta de información y alertas a la población en las zonas mas afectadas traen dificultades a la hora de determinar con exactitud la extensión del problema. En Bangladesh es muy común que en algunas zonas rurales se recurra, a veces sin necesidad, a pozos que contienen agua con altos niveles de arsénico. Entonces la vigilancia sobre la calidad del agua puede resultar aun más complicada una vez que es difícil controlar la iniciativa de ciertos habitantes que deciden cavar sus propios pozos o instalar sus bombas de agua.

El agua rica en arsénico puede ser utilizada para lavar ropa o ducharse. Pero no puede ser ingerida ni en su estado natural, ni después de hervida ya que ese proceso no sirve para eliminar este elemento químico. Son muy pocas las opciones científicamente comprobadas que están disponibles para ofrecer agua potable en Bangladesh: obtención de aguas subterráneas con bajo contenido en arsénico a través de pozos más profundos (más de 200 metros); recoleta de agua de lluvia; tratamientos químicos caseros; suministro de agua encanada a partir de fuentes seguras o tratadas; instalación de cámaras de filtración con distintas camadas de arena.

Las personas que frecuentemente ingieren o inhalan arsénico están sujetas a problemas de salud muy graves, como el cáncer (de piel, pulmón, vejiga o de riñón), las dolencias del sistema vascular (que en los casos mas graves determina gangrena en las piernas), además de alteraciones dermatológicas como los cambios de pigmentación. El arsénico es acumulable en el organismo, por lo que si sus síntomas tardan en aparecer, sus efectos a largo plazo son inevitables.

A pesar de los graves efectos a largo plazo de este potente carcinógeno, no existe ninguna terapia para eliminar el arsénico del cuerpo afectado. Una vez sometido a una exposición crónica al arsénico, es muy probable que el paciente jamás se recupere aunque después de diagnosticada la enfermedad se tomaran las debidas precauciones. Sin lugar a duda, la prevención es el mejor remedio para combatir una gran parte de las enfermedades con las que conviven los habitantes de Bangladesh: cólera, dengue, hepatitis, tifus e incluso la arsenicosis.

Hasta el momento, sólo se han estudiado algunas terapias para aliviar síntomas y para disminuir las posibilidades de que el paciente contaminado desarrolle el cáncer. Por eso, actualmente existen en el país comités gubernamentales de carácter técnico y de asesoramiento que en conjunto con agencias de soporte externas están probando nuevas formas de tecnologías de tratamiento para esta enfermedad.  Esos comités incluyen además el Comité Coordinador Gubernamental de Arsénico, liderado por el Ministro de Salud y Bienestar de la Familia. 

 ¿Dónde está el arsénico (As)?
 
El arsénico está largamente distribuido por toda la superficie terrestre.
El arsénico es introducido al agua a través de la disolución de minerales y las altas concentraciones en aguas subterráneas es el resultado de la erosion de rocas localizadas en algunas zonas.
Efluentes industriales también contribuyen con la presencia de arsénico en algunas áreas.
El arsénico es comercialmente utilizado en agentes para la liga de metales.
La quema de combustibles fósiles es una fuente de arsénico en el ambiente a través de la deposición atmosférica.
Arsénico inorgánico puede ser encontrado en el medio ambiente de distintas formas pero en el agua es más común que aparezca con la forma trivalente (As (III)) o pentavalente (As (V)).
Las especies de arsénico orgánico aparecen en abundancia en mariscos, pero son muy poco perjudiciales para la salud y son rápidamente eliminados por el organismo humano.
Arsénico también está presente en las emisiones industriales y es peligroso para todos  los mineros que se exponen a el.

 El delta - la fertilidad y la tragedia en las mismas aguas

Si de alguna manera la Historia de Bangladesh es definida por una serie de altibajos, su Geografía es todo lo contrario. El territorio de Bangladesh se extiende sobre una inmensa planicie formada por los depósitos de sedimentos (lodos, arenas, gravas, etc.) de los ríos Ganges, Brahmaputra-Jamuna, Tista y Suma-Meghna. En esa inmensa planicie, predomina una zona de acumulación de dichos sedimentos transportados por las aguas fluviales a la que se le da el nombre de delta. 

El delta, por lo tanto es una región de gran fertilidad lo que favorece la destacada actividad agrícola de este país. Aunque la caña de azúcar, el tabaco, el té y el yute también son sembrados en las tierras fértiles de Bangladesh, el arroz es uno de los cultivos más importantes, por lo que se le destina el 80% de las tierras aptas para la agricultura. Por esa razón la llegada de las lluvias suele ser un beneficio muy apreciado.

Entretanto, el nivel de inundación ideal para la siembra del arroz no siempre es respetado por la naturaleza. Los cambios del viento durante las estaciones de invierno y verano, más conocidos como monzones, suelen provocar cambios drásticos en los patrones generales de precipitación y temperatura. En condiciones anómalas, asociadas a otros factores que modifican el funcionamiento normal del clima, los periodos de sequía o inundación exceden lo que se espera. Bangladesh e India son los países que mas sufren con este fenómeno meteorológico que ocurre todos los años.

En Dhaka, capital de Bangladesh, a razón de los miles de afectados por las inundaciones anuales, Mohammad Nazrul Islam ha decidido crear una campaña para ayudar a los más necesitados. Conocido como Jashim, este joven bangladeshí de veintiocho años es un miembro activo del Movimiento Humanista en su país.

A cada catástrofe, Jashim vuelve a subirse a un estrecho kayak para llevar arroz, cerillas y dos bolsas de suero para cada familia afectada. En el pequeño transporte que sirve para cruzar los ríos formados por las fuertes lluvias, lo acompañan al menos otros tres voluntarios que ayudan a remar y a distribuir los productos. Otro kayak se encarga de una zona distinta de la ciudad inundada y al final de una mañana de trabajo pueden alcanzar la cifra de 300 familias beneficiadas por la campaña de Jashim.

Jashim no sabe nadar, pero no parece demasiado preocupado con ello cuando se le pregunta sobre la estabilidad de los kayaks. Al preguntarle sobre la posibilidad de regalarle un salvavidas, el se ríe dándole poca importancia a la cuestión y sigue con su relato: “Después de entregarles los productos, puerta a puerta, les avisamos a las familias sobre la posibilidad de acudir a uno de nuestros centros para recibir tratamiento medico y medicinas”. 

Inundaciones durante la estación del monzón

El tratamiento medico ofrecido por la campaña de Jashim es gratuito. En Dhaka cada consulta médica puede llegar a costar hasta 200 takas, lo equivalente a seis euros. Un precio exorbitante para la mayoría de la población, una vez que la renta anual per capita en Bangladesh está, en media, por debajo de los cuatrocientos euros.

Jashim también explica que “por la tarde, después del almuerzo, pueden llegar a acudir al centro médico cerca de doscientas personas. Los medicamentos que se les da suelen ser para problemas gástricos, para el dolor o para la diarrea”. Las medicinas distribuidas en la campaña promovida por Jashim se compran con donaciones que provienen de barrios con mayor poder adquisitivo. “Es necesaria la ayuda de todos porque solo no se hace nada”, dice él satisfecho con los resultados de su misión humanitaria.

Jashim tiene una licenciatura en Administración de Empresas y últimamente está cursando un Master en Filosofía. En el futuro espera aplicar en sus tareas humanitarias los conocimientos desarrollados en su tesis que abordará el tema “La motivación en el trabajo”. En esta entrevista concedida para la Gaceta Intercultural, Mohammad Nazrul Islam nos cuenta un poco más a respeto de su experiencia como colaborador del Proyecto Humanista en Bangladesh.  

 Jashim – Un ciudadano del mundo 

Jashim, voluntario del Movimiento Humanista en Bangladesh

P – ¿Cómo decidiste ser un miembro activo del Movimiento Humanista en Bangladesh?

R-  Cinco años antes de ser un miembro activo del Movimiento Humanista yo ya estaba trabajando con un proyecto propio de donación de sangre. Uno de mis compañeros de universidad sabía de este proyecto personal y al ver mi interés por este tipo de actividad me invitó. Al leer las propuestas, los principios del Movimiento Humanista me sentí muy identificado. Era lo que yo realmente buscaba. Entonces en marzo del 2002 yo me sumé al movimiento.

P- ¿De que se trataba tu proyecto personal?

R- Con 17 años yo decidí hacerme donante de sangre. Y al ver que mucha gente no sabía su tipo sanguíneo, me dije: “empezaré a hacer una lista de tipos sanguíneos con mis amigos”. La campaña actual para descubrir el tipo de sangre de los habitantes de Dhaka nació de esa experiencia.

P- ¿Cómo valoras el desafío de trabajar con los conceptos de Silo, el creador del Movimiento Humanista? 

R- He encontrado una conexión entre mi religión y el mensaje de Silo. Esa filosofía de vida de la que habla Silo no es nada nueva para mí.  Silo siempre habla de que tus elecciones en la vida te conducen hacia un camino u otro según lo que decidas. Con mi religión (musulmana) pasa lo mismo. Entonces para mí no hubo cambios muy bruscos al integrarme al movimiento. Yo sigo siendo el mismo de antes. Por ejemplo, según la filosofía de Silo, debemos tratar a todos los demás como deseamos ser tratados. Pero en realidad, todas las religiones dicen lo mismo, cada una a su manera. A mí me encanta ese concepto de que si yo quiero algo bueno de ti, yo también debo poner algo bueno para ti porque de otra manera no es posible.

P-¿Encuentras muchas dificultades al intentar compartir conceptos humanistas como ese con la gente de tu comunidad?

R- Hay una dificultad anterior al mensaje del movimiento. Y es explicar de qué se trata este movimiento. En Bangladesh hay tantas ONGs que les cuesta entender que no somos una más, que no trabajamos dando dinero a la gente, que no somos una organización religiosa. Les explicamos que nuestra idea principal es humanizar la tierra. Todos llevamos cosas muy buenas y muy malas dentro. Les intento explicar que si no las sabemos separar, ¿cómo podremos hacer el bien a los demás? En realidad, suele ser más fácil explicar conceptos tan similares a los difundidos por la religión, porque les resulta algo más cercano, algo que ya conocían.

P- ¿Pero tú crees que les es más fácil comprender la filosofía que ponerla en práctica?

R- Si, la verdad es que tienen un poco de dificultad. Lo que yo hago es provocarles imágenes a través de algunos ejemplos y así logran proyectarse y comprender las situaciones en las que pueden encontrarse en el cotidiano. Cuando yo empecé también sentí algunas dificultades, pero al ver que los resultados eran positivos me animé a continuar con el trabajo y pensé que si era perseverante algún día se “haría luz donde había sólo oscuridad”.

P- ¿Cómo decides qué es una prioridad cuando creas una nueva campaña o proyecto?

R- Siempre observamos cuales son las dificultades de mi barrio. Por ejemplo, yo veo que el dengue es un gran problema en Dhaka, entonces damos continuidad a la campaña de donación de sangre, cada mes en un barrio distinto.

P- ¿Entonces la campaña para descubrir el grupo sanguíneo y la campaña de donación de sangre están ambas relacionadas con la campaña contra la dengue?

R- Sí, porque el dengue tiene muchas variedades de fiebre lo que determina distintos niveles de gravedad y en algunos casos la única manera de combatir la debilidad de los enfermos es a través de las transfusiones plaquetarias. Quizás de cuatro bolsas de sangre, saldrá apenas una de plaquetas. La campaña para descubrir el grupo sanguíneo de las personas tiene básicamente dos objetivos. Obviamente, uno de ellos es enseñarles a qué grupo pertenecen. En segundo lugar buscamos estimularlos a ser donantes ya que durante la estación lluviosa hay más casos de dengue en los que necesitamos las plaquetas. En la ciudad hay más casos de dengue que en las zonas rurales, precisamente porque el agua limpia es la preferida de las hembras que depositan sus huevos. En el campo el agua no está limpia.

Farmacia

P- ¿Cómo ves a tu país ahora que estás en Madrid? ¿Puedes hacer alguna comparación?

R- ¡Aquí hay tanto espacio! -se ríe- En Dhaka hay muchísima gente. Los madrileños son distintos a los americanos que visitan Bangladesh. Sois más receptivos y actuáis con calma. ¡También me encanta vuestra horchata y la tortilla!

P- ¿Qué es lo que más te llamó la atención en el comportamiento de los españoles?

R- Cuando nos teníamos que sentar a hablar o discutir algún tema, veía que todos se comportaban de forma parecida, sin ninguna dificultad para interaccionar unos con los otros.

P- En tu opinión, ¿Cuál es el problema más grande al que se enfrenta Bangladesh?

R- Yo creo que son la pobreza y la educación. Hay una relación lógica entre las dos cosas. Los niños que tienen que ayudar en la economía del hogar acaban abandonando la escuela para trabajar en el campo con sus padres. Aunque no es un problema de la zona rural. En la ciudad también se ven obligados a trabajar. Es la necesidad inmediata la que los obliga. No comprenden que cada vez que dejan la educación por el trabajo están condenando su propio futuro.

P- Como musulmán, ¿qué le dirías a todas las personas que piensan que tu religión es una amenaza para la paz mundial?

R- Las personas necesitan informarse. Yo les diría que no conocen a la religión musulmana, nunca se acercaron a los escritos del Corán. Nuestra religión no dice nada sobre matar a las personas. El Islam siempre ha predicado la paz, respetando todas las religiones. Es por falta de información que la gente dice esas barbaridades. Por el simple hecho de ser musulmán yo jamás podría siquiera considerar la posibilidad de matar a otro ser humano. Nunca.

P- ¿Cómo explicas el comportamiento de esta minoría que usa la religión musulmana para justificar los ataques terroristas?

R- Quizás sea una consecuencia de la Globalización. Esos hombres son hombres de negocios. No es más. Los terroristas ganan dinero haciendo eso. Ni siquiera creo que ellos sean musulmanes de verdad. Si lo fueran no lo harían. El dinero es una cuestión muy importante actualmente y eso está por encima de todo para estas personas. Además si buscas la raíz del problema encontrarás a Estados Unidos, que durante la guerra civil de Afganistán les ofreció las armas, la tecnología y todo el entrenamiento que hoy los terroristas utilizan para los ataques. Esta gente no tenía, ni sabía nada antes de la intervención norteamericana.

P- ¿Cómo crees que podemos luchar contra el comportamiento de esta minoría que contribuye para reforzar este perjuicio (“Musulmanes son terroristas”)?

R- Con la información. Creo que esa es la mejor manera de hacer conocer la raíz del problema. Bin Laden no es un hombre, ni creo que todavía este vivo. Para mi él ha muerto hace mucho tiempo. La gente sigue con su imagen, con ese referencial porque necesitan seguir con ese negocio. Es necesario creer que existe un enemigo real que justifique la guerra que genera tanto dinero.

P- Tú estás de acuerdo con los movimientos no violentos de Gandhi o de Martin Luther King. ¿Cuál es tu mensaje para todas las personas que piensan que la guerra es la única salida para defender la paz?

R- ¿Qué dice la no violencia? Dice que al encontrar la raíz de los problemas estamos encontrando la solución de los mismos. La dificultad está dentro de nosotros mismos. Creo que algún día seremos capaces de alcanzar nuestros objetivos.

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